El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, ha enfriado las expectativas de los mercados financieros respecto a un pronto inicio del ciclo de flexibilización monetaria en Estados Unidos. Durante su última comparecencia, el mandatario subrayó que los recientes datos macroeconómicos evidencian que el proceso desinflacionario ha entrado en una fase más lenta e irregular de lo previsto.
Los últimos registros del Índice de Precios al Consumo (IPC) y del deflactor del consumo privado (PCE) han mostrado una notable rigidez, particularmente en el sector servicios, lo que unido a la continua fortaleza del mercado laboral y un crecimiento económico sostenido, otorga a la Fed margen suficiente para mantener los tipos de interés en el rango del 5,25% – 5,50% durante más tiempo.
«Los datos recientes claramente no nos han dado una mayor confianza, sino que más bien sugieren que probablemente tomará más tiempo de lo esperado alcanzar el objetivo del 2%», declaró Powell, alejando la posibilidad de recortes en el corto plazo y llevando a los inversores a retrasar sus proyecciones hacia el último tramo del año.
Reacción inmediata en los mercados de renta fija y divisas
La postura restrictiva del banco central estadounidense tuvo un impacto directo en los mercados financieros internacionales. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años repuntó con fuerza, superando niveles técnicos clave y situándose por encima del 4,60%, mientras que el tramo a 2 años, altamente sensible a la política monetaria, se consolidó en torno al 4,95%.
Paralelamente, el dólar extendió sus ganancias frente a la cesta de principales divisas globales, presionando a la baja al euro y al yen japonés. Los analistas de Wall Street han comenzado a revisar sus estimaciones para 2024, reduciendo de tres a apenas uno o dos los recortes de 25 puntos básicos previstos para el ejercicio actual.


