El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, enfrió este miércoles las expectativas del mercado sobre un giro expansivo inminente en la política monetaria estadounidense. Durante su intervención en Washington, la máxima autoridad del banco central señaló que la sólida marcha del mercado laboral y la resistencia del componente subyacente de la inflación exigen mantener el costo del dinero en niveles restrictivos durante más tiempo del previsto.
«Los datos macroeconómicos recientes no han aportado la confianza necesaria para considerar reducciones de tasas a corto plazo; al contrario, apuntan a que el proceso de convergencia hacia nuestra meta del 2% tomará más tiempo», afirmó Powell. Con estas declaraciones, el organismo ratifica su intención de sostener la tasa de referencia de los fondos federales en el rango del 5,25% al 5,50%, el nivel más alto en más de dos décadas.
La respuesta en los mercados financieros fue inmediata. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años repuntó con fuerza hasta el 4,67%, alcanzando máximos no vistos desde noviembre del año pasado, mientras que la curva de tipos profundizó su inversión en el tramo de 2 a 10 años, un clásico indicador de cautela macroeconómica.
En Wall Street, la renta variable reaccionó a la baja, encabezada por las empresas del sector tecnológico y de bienes de consumo discrecional, altamente dependientes del financiamiento crediticio. Según datos de la herramienta FedWatch de CME Group, los operadores han recortado sus pronósticos y ahora descuentan a lo sumo dos recortes de 25 puntos básicos antes de que finalice el año, frente a las seis rebajas que se estimaban a principios del ejercicio.


